Ayer no me hubiese imaginado escribiendo esto. Será que las ínfimas partes de mi ser sólo necesitaban volver a explorar esto rumbos. No lo sé. Todo está tan incierto como cuando te dije que quizás no volvería a verte, que tal vez tus susurros sólo quedarían impregnados en mi mente como un simple recuerdo, que tu roce en agonía perdida sería mi canal hacia la tierra, la vida. Dibujé tantas veces estas palabras en mi mente, que cuesta creer que todavía no me siento segura al trazarlas en este pedazo de papel. Pero está decidido; yo te prometí con el poco aliento que me imponía hablar que jamás te mentiría, que te cuidaría mientras las fuerzas de mi ser me lo permitieran.
Mi luz de luna, mi hermosa y sincera ensoñación, estamos perdidos. “Hoy no. No caeremos por las fuerzas de Caín al concretar su venganza” dijo. ¿Estamos tan seguros de que vamos avanzando? Quiero congelar a mis impulsos, prefiero corromper mi propia alma antes que dejarte caer… de nuevo. Es un abismo oscuro, profundo, putrefacto. Allí donde los mares se cruzan en un sin fin de olas, donde Zeus dicta su última palabra, donde el cielo es negro y no hay esperanza alguna de ver LUZ.
Esa vida que logramos construir… no permitas que se transforme en tu propia jaula; no seas el animal que el mundo pretende conocer. Sólo mírate al espejo, como solíamos hacer en viejos tiempos; háblale a tu reflejo, no vivas en una ilusión. Cerca del prado de nuestro sueño, dibuja en la arena, construye una utopía. No dejes de sentir, no cometas mis errores.
Este viento que arremete en sí. La canción del ser muerto sonando por detrás, elaborando pequeñas esperanzas, cenizas flotando en la oscuridad. Funerales en flor, almas en agonía, cuerpos al costado del camino. Palabras del oscuro confundiendo realidades, arrasando con el sueño tibio del niño dormido.
Mi príncipe… devastado y perdido. No quise que supieras CUÁNTO te extraño. No. Todo está precariamente perdido… estos momentos son sólo un gran sueño elaborado. Sé lo que siempre quisiste ser. Encuéntrate aquí. Observa la creación que tu mente procreó, vive en ilusiones, en utopías de papel. No tengas miedo de ver, todo a tu alrededor está callado, sólo necesitas saber.
Me dañé a mi misma hoy. Este doloroso despertar me hizo sentir. El aroma del bosque, la sangre recorrer, la realidad travestida. Las ganas de gritar sólo fueron el impulso a perder. Y tengo miedo de observar, de saber, de volver a sentir.
El imperio de la basura que me envuelve ya no es nada para ti. Sólo un grano de arena en el desierto de tu ensoñación.
No te corrompas. Calma tu ansiedad. Sé libre. Olvídame. Recuérdame cuando nadie más lo haga. Juega. Sueña. Vive.
Y por último, en tu última exhalación de vida, LLÁMAME. Te estaré esperando al otro lado…
No hay comentarios:
Publicar un comentario